29 noviembre 2011
COMO TE HABLA DIOS...
Un hombre susurró:
"Dios, háblame". Y entonces cantó un pajarito. Pero el hombre no
escuchó. Entonces, el hombre gritó: "Dios, háblame". Y entonces se
oyeron truenos a través de un colchón de nubes. Pero de nuevo el hombre no
escuchó.
El hombre miró a su alrededor y dijo: "Dios, déjame
verte". Y una estrella brilló en el firmamento como nunca había brillado.
Pero el hombre no miró al cielo y no la vio... Entonces el hombre, indignado,
fuertemente gritó: "Dios, déjame ver un milagro". ¡Y nació su hijo!
Pero el hombre no se dio cuenta de la nueva e irrepetible vida que comenzaba.
Entonces gritó desesperado: "Dios, tócame, déjame
sentirte". En ese momento, Dios bajó del cielo y tocó al hombre en su
mejilla suavemente. Pero el hombre quitó la linda mariposa de su mejilla y
siguió su camino.
Esto nos debe recordar que Dios siempre está a nuestro lado,
en todo, en lo grande y lo sencillo, al igual que en cosas a las que no le
prestamos mucha atención. Inclusive en nuestra era electrónica.
El hombre, llorando, gritó: "Dios, necesito tu
ayuda". Y, en ese momento, le llegó un mensaje de correo electrónico con
buenas noticias, dándole aliento, y con la oración y el abrazo de alguien que
lo quería... El hombre no lo vio... Siguió trabajando y lo borró sin leerlo.
No te pierdas de una oración ni de un buen amigo sólo porque
la envoltura no es lo que tú esperas...
Dios nos habla a través de las personas más sencillas y
menos esperadas. Este mensaje vino con la instrucción de que yo lo dedique a
todo aquél a quien yo quiera que Dios le dé su bendición, y yo te escogí a ti.
Tú puedes hacer lo mismo y recomiéndalo a quien tú quieras
bendecir también. Espera siempre lo inesperado.
Que Dios te bendiga
Pastoral de la Esperanza
Etiquetas: Reflexiones
14 junio 2011
¿Quien soy? Autor: Neil T. Anderson Libro: Victoria sobre la oscuridad
0 comentarios Publicado por PASTORAL DE LA ESPERANZA en 8:52En algunas ocasiones nos sentimos decaídos, sin fuerzas y parece que el mundo se nos vendrá abajo, muchas veces esto nos pasa porque hemos olvidado quienes somos en Cristo, a continuación les recuerdo quienes somos, si hacemos nuestras estas verdades nada en este mundo podrá hacernos frente:
Éxodo
No Soy el gran "YO SOY" (Éxodo 3:14; Juan 8:24,28,58), pero por la gracia de Dios, soy lo que soy (1 Corintios 15:10)
Mateo
Soy la sal de la tierra (5:13)
Soy la luz del mundo (5:14)
Juan
Soy Hijo de Dios (1:12)
Soy parte de la vid verdadera, y un canal de la vida de Cristo (15:15)
Soy elegido por Cristo para llevar Su fruto (15:16)
Romanos
Soy siervo de la justicia (6:18)
Soy hecho siervo de Dios (6:22)
Galatas
Soy hijo de Dios; espiritualmente, Dios es mi Padre (8:14,15; Gálatas 3:26; 4:6)
Soy coheredero con Cristo, compartiendo Su herencia con Él (8:17)
1 Corintios
Soy templo, morada de Dios. Su Espíritu y Su vida moran en mí (3:16; 6:19)
Estoy unido con el Señor, y soy un espíritu con Él (6:17)
Soy miembro del cuerpo de Cristo (12:27; Efesios 5:30)
2 Corintios
Soy una nueva creación (5:17)
Estoy reconciliado con Dios y soy ministro de reconciliación (5:18-19)
Gálatas
Soy Hijo de Dios y uno con Cristo (3:26,28)
Soy heredero de Dios, pues soy hijo de Dios (4:6-7)
Efesios
Soy un santo (1:1; 1 Corintios 1:2; Filipenses 1:1; Colosenses 1:2)
Soy hechura de Dios, Su obra especial, nacido de nuevo en Cristo para hacer Su obra (2:10)
Soy conciudadano del resto de la familia de Dios (2:19)
Soy prisionero de Cristo (3:1; 4:1)
Soy justo y santo (4:24)
Filipenses
Soy ciudadano del cielo, sentado en el cielo ahora mismo (3:20; Efesios 2:6)
Colosenses
Estoy escondido con Cristo en Dios (3:3)
Soy la expresión de la vida de Cristo porque Él es mi vida (3:4)
Soy escogido de Dios, santo y amado (3:12; 1 Tesalonicenses 1:4)
1 Tesalonicenses
Soy hijo de luz y no de oscuridad (5:5)
Hebreos
Soy santo partícipe del llamamiento celestial (3:1)
Soy partícipe de Cristo; comparto su vida (3:14)
1 Pedro
Soy una de las piedras vivas de Dios, siendo edificado en Cristo como una casa espiritual (2:5)
Soy miembro del linaje escogido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios (2:9-10)
Soy extranjero en este mundo en el cual vivo temporalmente (2:11)
Soy enemigo del diablo (5:8)
1 Juan
Soy hijo de Dios y seré como Cristo cuando Él regrese (3:1-2)
Soy nacido de Dios, y el maligno no puede tocarme (5:18)
"Puesto que estamos en Cristo, cada una de estas características es
completamente cierta en cuanto a todos nosotros, y no hay nada que podamos hacer para que sean más ciertas. Pero podemos hacer que esos
rasgos sean más significativos y productivos en nuestra vida simplemente al decidir creer lo que Dios ha dicho en cuanto a nosotros. Una de las mejores maneras de ayudarse a sí mismo a crecer y madurar en Cristo es recordarse constantemente quién es en Él"
Etiquetas: Reflexiones
01 junio 2011
NUNCA TE DESANIMES
El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla. Pidió fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar.
Cansado, finalmente opto por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias.
Entonces un día,
tras de merodear por la isla en busca de alimento, regresó a su casa
para encontrar su cabañita envuelta en llamas, con el humo ascendiendo
hasta el cielo. Lo peor había ocurrido, lo había perdido todo. Quedo
anonadado de tristeza y rabia. "Dios, Como pudiste hacerme esto?" -se
lamentó.
Sin embargo, al día siguiente fue despertado por el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Habían venido a rescatarlo.
"¿Como supieron que estaba aquí?" -preguntó el cansado hombre a sus salvadores. "Vimos su señal de humo" -contestaron ellos.
Es fácil descorazonarse cuando las cosas marchan mal, pero no debemos desanimarnos porque Dios trabaja en nuestras vidas aun en medio del dolor y el sufrimiento. Recuerda la próxima vez que tu cabaña se vuelva humo, puede ser la señal de que la ayuda y gracia de Dios viene en camino.(Anonimo)
El nunca te abandona
El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla. Pidió fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar.
Cansado, finalmente opto por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias.
Sin embargo, al día siguiente fue despertado por el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Habían venido a rescatarlo.
"¿Como supieron que estaba aquí?" -preguntó el cansado hombre a sus salvadores. "Vimos su señal de humo" -contestaron ellos.
Es fácil descorazonarse cuando las cosas marchan mal, pero no debemos desanimarnos porque Dios trabaja en nuestras vidas aun en medio del dolor y el sufrimiento. Recuerda la próxima vez que tu cabaña se vuelva humo, puede ser la señal de que la ayuda y gracia de Dios viene en camino.(Anonimo)
El nunca te abandonaEtiquetas: Reflexiones
07 enero 2010
Lo que dicen del sufrimiento grandes personajes
4 comentarios Publicado por PASTORAL DE LA ESPERANZA en 6:58- El sufrimiento es también una realidad misteriosa y desconcertante. Pues bien, nosotros, cristianos, mirando a Jesús crucificado encontramos la fuerza para aceptar este misterio. El cristiano sabe que, después del pecado original, la historia humana es siempre un riesgo; pero sabe también que Dios mismo ha querido entrar en nuestro dolor, experimentar nuestra angustia, pasar por la agonía del espíritu y el desgarramiento del cuerpo. La fe en Cristo no suprime el sufrimiento, pero lo ilumina, lo eleva, lo purifica, lo sublima, lo vuelve válido para la eternidad
- Ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo en beneficio de su cuerpo, que es la Iglesia (Col 1,24). En el Cuerpo de Cristo, que crece incesantemente desde la Cruz del Redentor, precisamente el sufrimiento, penetrado por el espíritu del Sacrificio de Cristo, es el mediador insustituible y autor de los bienes indispensables para la salvación del mundo. El sufrimiento, más que cualquier otra cosa, es el que abre el camino a la gracia que transforma las almas. El sufrimiento, más que todo lo demás, hace presente en la historia de la humanidad la fuerza de la Redención. Sabéis bien que quien sufre no busca sólo un alivio a sus dolencias o limitaciones, sino también al hermano o hermana capaz de comprender su estado de ánimo y ayudarle a aceptarse a sí mismo
- Considerar el dolor como una experiencia únicamente negativa, hasta el punto de dudar de la bondad de Dios. En el Cristo paciente todo enfermo encuentra el significado de sus propios padecimientos. El sufrimiento y la enfermedad pertenecen a la condición del hombre, criatura frágil y limitada, marcada desde el nacimiento por el pecado original. Sin embargo, en Cristo muerto y resucitado la humanidad descubre una nueva dimensión de su sufrimiento: en vez de ser un fracaso, constituye una ocasión para dar testimonio de fe y amor.
- Sabed encontrar en el amor "el sentido salvífico de vuestro dolor y las respuestas válidas a todas vuestras preguntas"(Salvifici doloris 31).
- Vuestra misión es de un valor altísimo tanto para la Iglesia como para la sociedad. Vosotros, los que sufrís, sois los predilectos de Dios. Como hizo con todos los que encontró por los caminos de Palestina, Jesús os dirige una mirada llena de ternura; su amor no os faltará jamás" (Tours 21.IX.96).
- Sed testigos generosos de este amor privilegiado, mediante el don de vuestro sufrimiento, que tanto puede contribuir a la salvación del género humano. En una sociedad como la actual, que trata de construir su futuro sobre el bienestar y el consumismo y que valora todo según la eficacia y los beneficios, la enfermedad y el sufrimiento, que no pueden negarse, son alejados y vaciados de significado con el intento ilusorio de superarlos solamente con los medios que pone a disposición el progreso de la ciencia y de la técnica.
- nº 1500 La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas más graves que aquejan la vida humana. En la enfermedad, el hombre experimenta su impotencia, sus límites y su finitud. Toda enfermedad puede hacernos entrever la muerte.
- nº 1501 La enfermedad puede conducir a la angustia, al repliegue sobre sí mismo, a veces incluso a la desesperación y a la rebelión contra Dios. Puede también hacer a la persona más madura, ayudarla a discernir en su vida lo que no es esencial para volverse hacia lo que lo es. Con mucha frecuencia, la enfermedad empuja a una búsqueda de Dios, un retorno a Él.
- Mientras estamos enfermos, podemos ser cargantes: no me atienden bien, nadie se preocupa de mi, no me cuidan como merezco, ninguno me comprende... El diablo, que anda siempre al acecho, ataca por cualquier flanco; y en la enfermedad, su táctica consiste en fomentar una especie de psicosis, que aparte de Dios, que amargue el ambiente, o que destruya ese tesoro de méritos que, para bien de todas las almas, se alcanza cuando se lleva con optimismo sobrenatural - ¡cuando se ama! - el dolor. Por lo tanto, si es voluntad de Dios que nos alcance el zarpazo de la aflicción, tomadlo como señal de que nos considera maduros para asociarnos mas estrechamente a su Cruz redentora San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, nº 124
- Una visión del mundo que no pueda dar sentido al dolor, y hacerlo precioso, no sirve en absoluto. Ella fracasa precisamente allí donde aparece la cuestión decisiva de la existencia. Quienes acerca del dolor sólo saben decir que hay que combatirlo, nos engañan. Ciertamente, es necesario hacer lo posible para aliviar el dolor de tantos inocentes y para limitar el sufrimiento. Pero una vida humana sin dolor no existe, y quien no es capaz de aceptar el dolor rechaza la única purificación que nos convierte en adultos. En la comunión con Cristo, el dolor llega a adquirir su significado pleno, no sólo para sí mismo, como proceso de purificación en el que Dios retira de mí las escorias que oscurecen su imagen, sino también más allá de mí mismo: Él es útil para todo, de manera que todos podamos decir con San Pablo: Ahora me alegro en mis padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia (Col 1, 24) J. Ratzinger, Ser cristiano en la era neopagana, Ed. Encuentro 1995
- Amor y dolor forman un binomio que va estrechamente unido en nuestra fe cristiana. Amor y dolor son realidades que se implican, que viven estrechamente unidas en la imaginería cristiana que llena nuestras iglesias, nuestro templos, y en lo más profundo del corazón de los cristianos. Amor hecho dolor y dolor siempre vivido en el amor, siguiendo el ejemplo de Cristo. El dolor sin amor sólo engendra amargura y desesperación, rebeldía y desesperanza. El amor sin dolor es frágil, superficial, incompleto, antojadizo. La cultura en la que vivimos inmersos promete la felicidad en esta vida y se presenta como al alcance de la mano, algo fácil de construir sin demasiado esfuerzo, pero los seres humanos sabemos por experiencia que la felicidad en el amor requiere de la donación personal sacrificada. El dolor puede ser un camino hacia el amor; y al amor auténtico y completo sólo se llega por el dolor de la abnegación personal de sí mismo en favor del otro. El dolor es también un camino de esperanza gracias a la resurrección de Jesucristo. Eso es lo que refleja el rostro de La Piedad de Miguel Ángel: hay un dolor por su Hijo muerto y, al mismo tiempo, una serena esperanza confiada en que no todo acaba ahí. Hay un después. El dolor no es el fin de la existencia humana, sino un paso, una Pascua hacia la salvación. El dolor es salvífico. Darío Castrillón, en Alfa y Omega, XII.2000
- Dejadme que os confiese con sencillez que yo jamás pido a Dios que me cure de mi enfermedad. No lo pido porque me parece un abuso de confianza; pero, sobre todo, porque temo que, si me quitase Dios mi enfermedad, me estaría privando de una de las pocas cosas buenas que tengo: mi posibilidad de colaborar con Él más íntimamente, más realmente. Le pido, sí, que me ayude a llevar la enfermedad con alegría; le pido que la haga fructificar, que no la estropee yo por mi egoísmo o mi necesidad de cariño. Pero que no me la quite. Estar, vivir en el Huerto de los Olivos no es ningún placer, pero sí es un regalo, un don, tal vez el único que, al final de mi vida, pueda yo poner en sus manos de Padre. Decía el poeta Luis Rosales: Nadie regresa del dolor y continúa siendo el mismo hombre. El dolor aceptado con sabiduría y asumido serenamente, humaniza y hace al hombre más comprensivo y profundo. El dolor posee una fuerza especial de purificación y es capaz de cambiarnos humana y espiritualmente. Cuando el dolor hace acto de presencia en nuestra vida, puede ayudarnos en la sabiduría de la Cruz de Cristo que es siempre redentora y salvadora. La fe en Jesús muerto y resucitado da un profundo sentido al misterio del dolor. Hace que deje de ser absurdo y se convierta en fuerza salvadora. El amor a la Cruz entre los cristianos tiene una dimensión especial. Cuando llega un mal o un problema humano, lo menos conveniente es lamentarse o autocompadecerse, porque la vida sigue, y además nunca tendrá fin. Lo importante es mirar a la Cruz de Cristo y ver que con Él, se encuentra sentido al dolor. Es redentor J.L.Martín-Descalzo, Reflexiones sobre un enfermo
Etiquetas: Reflexiones
22 noviembre 2009
El Aguila
El águila es una de las aves de mayor
longevidad. Llega a vivir setenta años. Pero para llegar a esa edad, en su
cuarta década tiene que tomar una seria y difícil decisión.
A los cuarenta años, sus uñas se vuelven tan
largas y flexibles que no puede sujetar a las presas de las cuales se alimenta.
El pico, alargado y en punta, se curva demasiado y ya no le sirve. Apuntando
contra el pecho están las alas, envejecidas y pesadas en función del gran tamaño
de sus plumas, y para entonces, volar se vuelve muy difícil.
En ese momento, sólo tiene dos alternativas:
abandonarse y morir, o enfrentarse a un doloroso proceso de renovación que le
llevará aproximadamente ciento cincuenta días.
Ese proceso consiste en volar a lo alto de una
montaña y recogerse en un nido próximo a un paredón donde no necesita volar y
se siente más protegida.
Entonces, una vez encontrado el lugar adecuado,
el águila comienza a golpear la roca con el pico hasta arrancarlo. Luego espera
que le nazca un nuevo pico con el cual podrá arrancar sus viejas uñas
inservibles. Cuando las nuevas uñas comienzan a crecer, ella desprende una a
una sus viejas y sobrecrecidas plumas.
El águila es una de las aves de mayor
longevidad. Llega a vivir setenta años. Pero para llegar a esa edad, en su
cuarta década tiene que tomar una seria y difícil decisión.
A los cuarenta años, sus uñas se vuelven tan
largas y flexibles que no puede sujetar a las presas de las cuales se alimenta.
El pico, alargado y en punta, se curva demasiado y ya no le sirve. Apuntando
contra el pecho están las alas, envejecidas y pesadas en función del gran tamaño
de sus plumas, y para entonces, volar se vuelve muy difícil.
En ese momento, sólo tiene dos alternativas:
abandonarse y morir, o enfrentarse a un doloroso proceso de renovación que le
llevará aproximadamente ciento cincuenta días.
Ese proceso consiste en volar a lo alto de una
montaña y recogerse en un nido próximo a un paredón donde no necesita volar y
se siente más protegida.
Entonces, una vez encontrado el lugar adecuado,
el águila comienza a golpear la roca con el pico hasta arrancarlo. Luego espera
que le nazca un nuevo pico con el cual podrá arrancar sus viejas uñas
inservibles. Cuando las nuevas uñas comienzan a crecer, ella desprende una a
una sus viejas y sobrecrecidas plumas.
Etiquetas: Reflexiones
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